Algunos comienzos, pero ningún final

Algunos comienzos, pero ningún final

Amazing Manufactured Totems by Alain Delorme

And here we are, en un nuevo dominio (algo provisional, la verdad), con una nueva fachada y un videillo. La motivación es la misma, obscenidad por que me sepas, así, críptica y extrañamente. Mi periodicidad depende de lo que tenga que decir, o del tiempo para decirlo. Mi corazón, mi hígado, en los textos que lees. Lo hago para acompañarte, lo hago para que me acompañes, mostrándote las cosas que me sacan de mis casillas, que me conmueven, que me llenan. Es cierto, para la inmediatez de mis pensamientos, está Twitter (que, seamos francos, no tiene desperdicio, pues te comparto mis lecturas y si lees tan rápido como yo, pues no pararías nunca); para todo lo demás está Mastercard, mis bitácoras anuales y éste lugar.

Luego, tenía que empezar ésta nueva etapa, con un videito grabado exprofeso, a modo de homenaje, para la noticia del año, que me echó literalmente de la cama: Mario Vargas Llosa y su Nobel. Una adolescente, leyéndole por primera vez, un primer texto. Una adolescente que me ha dicho un par de veces “yo quiero ser escritora” y ala, ahí la ponemos a prueba. Es un encuentro de dos dimensiones: el novel escritor, que empieza a plantearse el tema de narrar y el aprendiz, que comienza a llenarse los ojos, de todo. El entorno, mi paraíso de infancia. La sensación… deja vu, sinceramente.

Los premios sirven, no al escritor; sirven al lector, para motivarle a buscar los textos, analizarlos y encontrar en ellos, la calidad y el mundo del otro. Mi pequeña lectora acaba de toparse con ello. Modestísimamente, homenaje desde El Dedo Ilustrado.

PD. Se les agradece a @CarmenRosita y a Chucky, por su invaluable colaboración.

Shopping Fail

Shopping Fail

 

#Fail tottus. Eso no es un kilo on Twitpic

Desde mi cuenta de Twitpic: #Fail tottus. Eso no es un kilo

Hazte la idea: sales de la chamba un sábado a la hora de almuerzo, agotada, con hambre, pero tienes que hacer las compras. Una lista larguísima de ellas, sol en su cenit que cae cual cuchillo en el cráneo, el tráfico imposible que debes esquivar como equilibrista y el resto de la agenda agitada. Osea, sin ganas de bromas o de que te salgan las cosas chuecas, porque tienes pocas pulgas.

Llegas a la caja a pagar lo que compras. La cajera se demora una eternidad, porque -te das cuenta- está a punto de cambiar de turno y quiere “hacerla larga”. La gente se impacienta, pero no se queja. Espera. A mucho desesperar, hacen venir a la supervisora, que debe pararse al costado de la cajera, para que haga su chamba. Juro que es inédito en toda mi vida comprando en supermarket, ver la mera escena. Hasta ahí, mal.

Peor. Sales de comprar tus millones de cosas que no son baratas, por que Tottus dirá que son los mejores precios, pero en Conzac los encuentras mejores y más frescos (y queda más cerca, pero las compras de bodegas no son tan buenas), sólo para encontrarte que la flota de taxis asignados por el Mega Plaza cobran lo que les parece, osea el doble o triple de lo que usualmente cobraban por un recorrido de 1km, por culpa de tu ex alcalde, que inauguró las obras viales hace un mes, pero se terminarán en los 5 siguientes y a ver quién te quita el tráfico de miércoles que hay en la puerta de tu casa, hasta las 1am de lunes a domingo… Te resignas, subes tus bártulos y a casa.

Asombro, cuando se empieza a revisar lo comprado, para encontrar que te han cobrado de más, por un error de la balanza. Y aquí es donde pienso que éste post no tiene sentido, porque yo no puedo estarme quejando online -y dedicándole un post- sobre un grupo de imbéciles que pretende hacer dinero a costa mía, pero a la mala. Un post sobre lo mal que atienden en una empresa que seguramente les interesamos tan poco, que no hace control de calidad ni de sus productos, ni de sus procedimientos, ni de sus maquinarias. Una empresa que debe ser millonaria y que probablemente sus dueños no tengan ni idea de que tienen una tienda en aquel mall gigante, o que las cajeras hacen tiempo para no atender a más gente, o que sus marketeros se han olvidado que es sólo por el consumidor que ellos cobran sus sueldos. O perder el tiempo quejándome de un ex alcalde que pretende atosigar de cemento-si sale elegido- a todo el país, porque es lo único que sabe hacer y como para ésas cosas se necesita plata, pues ha vendido todo lo que tiene, para obtenerla. Éso, sin contar con las ínfulas que se da, por haber hecho su trabajo, como si fuera un super héroe.

 

Ahora bien, el asunto es que, pasada la indignación, me llegó a pensar en el poder del consumidor/elector sobre las empresas y los funcionarios que elige. ¿es necesario quejarse todo el tiempo? Yo como consumidora, estoy harta de hacerlo. Estoy harta de andar putamadreando a todo el que quiere aprovecharse de mi buena fe, para darme gato por liebre o simplemente no darme nada y quedarse con mi plata. Digo, no deberían, las empresas que quieren tener más clientes, ¿hacer un monitoreo constante de sus servicios? Al parecer, al grupo Falabella no le interesa ni un poco. Sean de donde sean -porque aquí el asunto de nacionalidades me parece irrelevante- y vendan lo que vendan, perdieron por knock Out, conmigo. Primero, con sus prácticas intimidatorias con su tarjeta CMR, cada vez que te atrasas; y luego con el pésimo servicio que dan en su supermercado.

Ha sido un gusto, pero no les vuelvo a comprar nada. Y aquí se acaba el post, porque me aburrió un chorro pasarme la tarde tuiteando las fotos de la “gracia” que me hicieron y más aún, escribir un post sobre ello.

No soy la única. Otra queja. Ni he googleado…

Luis Jaime Cisneros

Luis Jaime Cisneros

Brevemente: Absolutamente consternada por la pérdida de una de las mentes más claras que aún le quedaban al Perú. Consternadísima por que, a pesar de que las personas tienen fecha de vencimiento, una desea que algunas cosas buenas duren por siempre. Completamente agradecida de haberle leído-muchas veces con mi padre para comentarle- y con el éxtasis de haberle escuchado en vivo, una única vez.

No tuve la suerte de tenerle como alumna. Pero  el aprecio no puede dejar de ser menor que aquellos que le tuvieron en su cotidaneidad estudiantil. Luis Jaime Cisneros era una rara avis para Perú y eso apena. La coherencia, la honestidad y la capacidad para visionar objetivos para  crecer, es algo que no tenemos. Nos da pereza pensar, nos da pereza ser honestos, nos da pereza pelear por lo correcto. Ojalá, de sus cientos de alumnos, alguno le haya salido peleador y se le haya copiado lo bueno. Ojalá fuera un virus imparable. Que descanse en paz.

Tu Película Favorita

Tu Película Favorita

Sabía que tenía que escribir, sólo que no sabía sobre qué. Sólo se siente ésta necesidad insana que contar con éstos símbolos lingüísticos, las cosas que van pasando por la mente, por el corazón y por los ojos. Ya saben, las palabras son juguetes, pero las palabras también pueden ser pedradas, caricias, lágrimas estrujadas en la memoria de otros. Me fascina manipularlas, como lo hace el barro de un escultor, para irles dando forma, intentando explicar, en éstas pocas líneas, todo lo que va pasando por mi mente.

Tal vez podría empezar por decir que éste será el último post del año, mas no el último de éste blog. No tengo corazón para cerrarlo, a pesar de lo muy difícil que me ha sido actualizarlo algunas veces y lo doloroso que me presupone no hacerlo, pues, ¿saben?, escribir es mi vida. Me ayuda a caminar, como una muleta, en la realidad. Me aúpa, todas las mañanas, aunque no pegue una sola línea, porque los textos van dándose vueltas en mi cabeza, como moscas que no quieren dejar el mal olor de mis ideas, que se van venciendo si no las pego. Vaya, no pensé que iba a ser un post donde dijera panfletariamente mis principios. Bah. Pero ahí vamos y a algún lugar llegaremos, sólo déjenme pensar…

Ah si, un post de fin de año. Tengo unos días de merecidas vacaciones y he podido escribir aquí, para desear -a todo el que caiga a leerme- un año que viene, de película. Tu película privada, tu propio biopic. En ésta película, tu eres el actor principal y vas desarrollando un argumento, que es tu propia vida. Empiezas queriendo algo y sólo tú sabes si lo conseguirás. Nadie más que tú. Eres, pues el héroe -o antihéroe, dependiendo de tu posición en el mundo- que se levanta diariamente, se mira al espejo y se enfrenta a la realidad que te toca. El personaje principal, se enamora, odia, pelea, sufre, enfrenta y luego logra. Motivación para su caracter: el hecho de lograr sus metas. Imagínate el asunto…

Una gran toma contrapicada de tu rostro, épico, con el cielo, de fondo. Tu mirada al infinito y más allá. Tus ojos brillan, expectantes y tu gesto crispado indica que vas a empezar tu carrera. Como El día de la marmota, tu vida empieza, cada día. Despierta, cazzo. Despierta y camina.

Ese es mi fucking deseo. Que vivas tu vida con la plenitud del que nada tiene que perder, porque lo que tiene es así mismo, osea, el todo y la nada a la vez.

Feliz año. Nos vemos al otro lado…

No estaba muerta…

No estaba muerta…

Ocupadísima.

Ni muerta, ni de parranda. Sólo ocupada. En algún momento debo contar el porqué; pero, siendo que no quiero poner en autos a todo el mundo, salvo cuando sea adecuado y pertinente, sólo quiero decir que estoy al borde del stress.

Pero igual van las ganas y las palabras, guardadas, pero no olvidadas. Ahí está todo, como siempre.

Me provoca

Me provoca

Fire.

La gente motiva a otras. A pitear (ver post anterior), a crear, a contribuir, a no decir. La gente y sus acciones, bendita sea. Los que mueven la fibra más interna de tu ser, para empujarte a hacer cosas que tu modorra consumista no te deja. Ya sabes, no decir, no hacer, no mirar. Para una Era en la que el sólo parpadear ya es un reto, porque todo el mundo parece ser un trozo de gelatina que sólo quiere un empleo, parrandear los fines de semana, reproducirse y morir; el hecho de hacer algo que salga de sus esquemas, es un tremendo logro.

Agradezcamos a los que, de alguna manera u otra, nos hacen reaccionar. Tal vez su primera intención puede ser joder, pero el tiempo te los muestra como instrumentos de cambio, superación y ése destino que nos suele corretear y al que transformamos a nuestro antojo, siempre. Deseémosles lo mismo, pues; alguien que les haga el favor.

La forma como decimos adiós

La forma como decimos adiós

Comer Rezar Amar

Copión título de peli, Comer Rezar, Amar. Tal vez por que hay una versión asiática, donde una familia vive su vida alrededor de una mesa y los deliciosos banquetes que en ella se realizaban, se intercalaban con la resolución de sus problemas o el surgimiento de otros. En éste cuasi extraño homónimo cinematográfico, el personaje de Julia Roberts, que pasa de relación en relación, decide tomarse un sabático de todo y “encontrarse”. Como buena gringa, no le es posible encontrarse entre sus rascacielos y sus rednecks, sino que viaja a Italia, India y Bali.

Yo me pregunto ¿cómo “se pierde” alguien? ¿un día despierta uno y dice “miércoles, dónde me dejé”? O simplemente un día uno se queda olvidado en algún micro, o tal vez en el baño de algún restaurante o hasta en una cama ajena. Y entonces empiezan las contrariedades; uno se empieza a rebuscar los bolsillos, revisa la mochila, la cartera que usó el miércoles pasado, comienza a hacer un remember de todo lo que hizo aquel último día en el que recordó haberse visto por última vez. “Cielos, debo haberme quedado en el taxi que tomé para llegar a tiempo al trabajo, el martes…”

Luego, si es desconsolable, la pérdida, andas como alma en pena, literalmente hablando. Estás perdidísimo, te echas de menos. Te recuerdas siendo como eras cuando “estabas” y ahora que “ya no estás”, sientes el vacío de tu propia ausencia. Ahora, si eras un maldito imbécil y al perderte se fue la parte fea de ti, puede ser un buen negocio haberte extraviado, porque al final lo que no necesitas puede irse yendo para donde quiera y que lo pille un tren, digo. Pero si realmente te echas de menos y quieres recuperarte, porque sólo tienes un “tú” y una vida y qué diablos, te necesitas para vivir los siguientes 40 años, es necesaria la búsqueda.

¿Cómo se “encuentra” uno? Bastante roche hay en que se haya perdido, pero como anda de moda el asunto de “encontrarse”… Bueno, a algunos no les da tanta verguenza o tal vez se la han tragado y claro, se es necesario para sí mismo y etc. Otros, como el personaje de Roberts, se dan el viaje lejanísimo para descubrir que lo único que necesitan es vivir. Vivir, no es necesariamente terminar trabajando en el África o hacer ladrillos en Huachipa. Vivir es vivir, es hacer lo que tienes que hacer para que tu vida esté llena de las cosas que te gustan, de las que te hacen crecer. Con esa capacidad para decir “aunque no quiero, debo” y asumir, maldita sea, la madurez, sin perder el tercer ojo (mi favorito) que en verdad es mirar como un niño curioso, todo.

Encontrarse, curarse, vivir. El personaje de Roberts tiene el Spaghetti al Pomodoro con las penumbras deliciosas de Roma, el silencio de las meditaciones y el paisaje de Bali en los brazos de alguien que también tuvo un “encuentro” consigo mismo. Bastante fútil, bastante hollywoodense y bastante huequi. Al final, si te sientes perdido, te encuentras en cualquier lugar. Desde la orilla del mar más hermoso, hasta en el paisaje que muestra la ventana de tu propia oficina. A mí me queda el Metropolitano y tal vez, Huacho; palabras de @claudics que son absolutamente ciertas e hilarantes. Pero en verdad, me queda cualquier lugar, por mínimo que sea, me quedan los textos que no releeré, porque ahí di mi corazón, me quedan las fotografías que no borro aún, me quedan las costumbres. Me queda el futuro, que siempre me llama a vivir cada día, porque si algo que nunca pierdo, es la esperanza de mirarme al espejo que no tirará la toalla, que no me dirá “chau”. ¿Capici la idea?

En tanto, mi “encuentro” conmigo (contradictorio, porque nunca me perdí) , va lento, como siempre. Al menos tiene banda sonora y ahí te la dejo. A mí con pérdidas, coño. Siempre son hallazgos.

 

El amigo peruano

El amigo peruano

María, mi amiga peruchaza como yo, con la que estudié la licenciatura, es de las de risa fácil, más fácil conversa y mucho más cariño. Es ella quien me suele enviar ofertas de empleo (aunque ya no las necesite) y me ha escuchado contarle mis frustraciones e historias. A mi favor debo de decir que yo también le he escuchado sus problemones, pensando en que es un arte oir y más humano el empatizar. Como sea, ella me envió este texto (el cual sinceramente no sé de dónde lo ha pillado) y me parece justo y necesario pegarlo aquí.

 

De ésta monse manera, el homenaje para los amigos mios, tuyos, suyos, nuestros. Los que, aunque pasen y no permanezcan, siempre te dejan lecciones de vida; ésta vida cortísima, que nunca debe dejar de ser plena.  Mil abrazos.

La diferencia entre un amigo cualquiera y un amigo peruano

Un amigo es alguien que nunca te pide comida…

Un amigo Peruano es la razón por la que organizas una comida.

Un amigo te pregunta cómo estás…

Un amigo Peruano te dice que te ves bien, te abraza y te besa.

Un amigo llama a tus padres señor y señora…

Un amigo Peruano llama a tus padres “mi Querido Señor” “Mi querida Señora”…

Un amigo puede que nunca te haya visto llorar…

Un amigo Peruano ha llorado contigo, por cualquier cosa.

Un amigo te manda flores y una tarjeta cuando estás internado en el hospital.

Un amigo Peruano se queda a dormir en una silla, a tu lado.

Un amigo te pide algo prestado y te lo devuelve a los dos días…

Un amigo Peruano te pide algo prestado y a la semana se olvida que no es suyo.

Un amigo te ofrece el sofá para que duermas.

Un amigo Peruano te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toda la noche conversando contigo.

Un amigo sabe unas cuantas cosas acerca de ti…

Un amigo Peruano podría escribir un libro con las cosas que le has contado de ti.

Un amigo te lleva aspirina cuando estás resfriado.

Un amigo Peruano te hace una sopa de pollo y los remedios que le enseñó su abuela. Y puede que hasta te haga ‘el avión’ con la cuchara, para que te tomes la sopa.

Un amigo toca a tu puerta para que le abras…

Un amigo Peruano abre la puerta, entra y después te dice: ¡Llegué!

Un amigo te pide que le hagas un café.

Un amigo Peruano pasa a la cocina y toma la cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si no tienes.

Un amigo puede serlo por un tiempo…

Un amigo Peruano es para toda la vida.

Un amigo ignoraria este correo…

Un amigo Peruano se lo pasará a todos sus amigos pues se siente orgulloso de ser Peruano !!!

Lunática

Lunática

Elisa Sonato

Vida agitada. El profesor de Italiano dice que soy un caso clínico; no puedo recordar nada en clase, pero mis examinaciones son buenas. La profesora de Francés me lanza a las cuerdas, tal cachascanista y me demuestra que mi instinto es bueno, pero mi memoria también es fatal. El profesor de Diseño Web me mira con reprobación cuando le pido que tenga en cuenta mis obligaciones contractuales y me deje menos tarea. El profesor de 3D se asombra de encontrarme en el laboratorio, a la hora puntual; se pregunta si es que yo duermo a la puerta de la clase. Me lo pregunto yo. Un par de amistades casi tiran la toalla, porque no logran encontrar el tiempo suficiente para verme o verles. Sin contar con mi propio empleo, que ya tiene su propia carga de stress, digamos que ahí nomás hay despelote que no tiene visos de calma. Calma y sangre fría.

Internamente -y ahora externamente, pues lo publico- me suelo lamentar un poco de que ciertas cosas tengo que hacerlas yo misma, yo sola. No, no hablo de aquellas actividades simplonas que algunas mujeres no conciben sin compañía – ir al cine, por ejemplo- sino de aquellas que suelen requerir más agallas y que a mi me tocan así, porque aún existiendo quien me acompañase, sé que igual tendría que hacerlas en solitudine o lo que es peor, por el carácter que los genes me dieron, teniendo que empujar a otro para que los haga. No es negocio, en ningún caso. En el primer caso, es mi negocio y qué diablos.

Resisto a mis genes y a millones de años de desarrollo evolutivo, para tomar el papel de damisela en urgencia, con pañuelito al aire y todo el rollo. Simplemente no puedo, caray. Me duele la conciencia y la precognición de mi propio ego, satisfecho, por to boldy go where no one has gone before y un largo etc. Me resisto a pedir ayuda, a levantar la mano y decir “estee, ¿me lo puede repetir, porfa?”. Me resisto -pero nunca gano- al embate del síndrome de abstinencia que me provocan ciertas ausencias; que tal vez nunca estuvieron…Me resisto y me pico, escorpión, con mi propia cola. Doy círculos y círculos. Pero voy en elipse, lo sé. ¿A dónde llegamos, los locos? Lo siento, Esther Vilar, pero tienes razón y estás equivocada. Las feministas también. Quiero ser liberada, liberadísima y pendejísima como las mocosas de hoy; pero cómo jala el monte, cielos. Mi cerebro funciona mejor para razonar que para recordar las conjugaciones en francés y los artículos en italiano. Quiero apapacho, en toda regla. Tremendo problemón.

Así, quiero contárselo a los 4 gatos que me leen (antes eran 3) y comentarles que yo, como siempre, quería hablarles de otra cosa. Hablar sobre temas de coyuntura, hacerme la panfletaria, telúrica y replética (por lo repleta de cosas qué decir), desgañitar, dar de escupitajos sobre los que se alucinan que saben todo -y cuyo asomo de duda inexistente me saca de quicio- o los que me pueden pintar de sectaria, racista, simplona o tal vez lloriqueante, porque miro desdoblada todo y encima, me converso sobre ello. Too complicated. A quién le importa.

El asunto es, como siempre, que le araño al presente, lo más posible. No tengo tiempo para decir más que ésto. El asunto es que me agota, en todo sentido. El asunto es que quisiera ése abrazo, ésa palabra, ésa sonrisa. Quisiera más papas fritas, una bebida helada, tal vez un set de canciones favoritas en la radio y un fin de semana donde tenga el tiempo suficiente para pintar y escribir poesías sin parar, viendo los felices dedos de mis pies, agitarse al son de la música. Quiero el silencio en compañía. En la suya, invariablemente. Maldita Primavera.